Algunas personas tenemos la costumbre de callar lo que pensamos, creyendo que es lo mejor que podemos hacer.
Y me pregunto ¿qué percibirán los demás?
Y surgen algunas posibilidades, como ser:
1. Sorpresa ante mi silencio, especialmente, porque mi lenguaje corporal parece indicar una posición diferente al mismo.
2. Una percepción de incoherencia cuando lo que digo se contradice con mi lenguaje verbal (fallidos, insolvencia), lenguaje no verbal (tono, volumen, inflexión), lenguaje corporal (desde la mirada, respiración, color de piel, entrecejo, hasta postura de brazos y puños en extremo), y con mi emocionalidad por estar aparentemente sedada.
3. Una intuición negativa sobre nosotros que no puede fundamentarse de manera racional.
Y, qué percibiré yo?
1. Mentira, falsedad y deshonestidad en el dominio mental.
2. Que pueden generarme emocionalidad displacentera (miedo, enojo, culpa, verguenza).
3. Lucha con mi cuerpo al silenciarlo.
4. Falta de sentido superior.
Y todo esto, naturalmente impacta en nuestra salud.
¿Qué pasaría si escojo ser transparente en mi pensar y respetuoso en mi obrar?
Tal vez todo lo anterior desaparezca, y lo que surja me lo puedas decir.
De corazón.
Ulises

Jai Guru Ulises, you change my word and my life. Sacando el contexto de los Beatles en “Across the Universe”, pero en una versión positiva del “Jai Guru Deva Omm nothing´s gonna change my word”, pues en este caso tus enseñanzas y reflexiones, sí cambiaron mi mundo. Simplemente, gracias por tu compromiso con la humanidad y con su creador.
Lía
Por: Lía el 2 octubre 2011
a las 18:21
Ulises:
Te agradezco una vez más. En esta ocasión, por posibilitar la reflexión profunda a través de tu blog. Es una forma de continuar con los ejercicios de vida, que disfrutamos los que hemos asistido a tus enriquecedoras reuniones.
Con afecto.
Gladys Fensore.
Por: Gladys Fensore el 7 agosto 2011
a las 21:15